1/08/2013

Síntomas de la menopausia y recomendaciones

Los bochornos, sofocos o calores junto a los trastornos del sueño, la osteoporosis o la incontinencia urinaria son algunos de los problemas que se asocian a esta etapa en la vida de la mujer.

Analizaremos estos y otros problemas que pueden presentarse, ofreciendo soluciones para hacer que este periodo de nuestras vidas sea uno de los más plenos y satisfactorios.

La menopausia es una etapa más en la vida de toda mujer y no hay que tenerle miedo. Muchos de los problemas que pueden darse no se deben exclusivamente a la aparición de la menopausia, sino que se deben a la edad, al entorno en el que se vive, y a la forma en la que nos hemos cuidado anteriormente.

En esta edad la mujer se siente más libre en lo que respecta al cuidado de los hijos, ya que estos suelen ser mayores y por lo tanto independientes, aunque la mayoría aún vivan en el domicilio familiar. Las decisiones y las metas que en nuestra juventud nos propusimos y que luchamos durante años por conseguirlas, en lo referente al estudio o al terreno laboral, ya son una realidad; tenemos una estabilidad que nos permite tener más tiempo para ocuparnos de nosotras mismas, de nuestro bienestar.

Los años nos han dado una nueva perspectiva de la vida, y ahora somos capaces de valorar lo que realmente merece la pena. En definitiva, es una etapa para vivirla plenamente, para aceptarnos y tratar esa serie de molestias que la edad y los trastornos hormonales pueden causarnos, ayudando a que mantengamos una buena calidad de vida en el futuro.

En la Menopausia los ovarios dejan de producir óvulos y se comienza a reducir la producción de las dos hormonas femeninas principales, que son el estrógeno y la progesterona, provocando que con el tiempo, la menstruación desaparezca. La menopausia también puede aparecer de forma repentina en las mujeres a las que se les han extirpado los ovarios quirúrgicamente o en las que éstos han dejado de funcionar por algún motivo. También pueden adelantar su aparición la malnutrición, el tabaquismo o no haber tenido hijos.

Se define como menopausia a la fecha en la que la mujer tiene su última regla, debiendo haber transcurrido al menos un año sin ningún sangrado.

Podemos distinguir tres etapas relacionadas con los trastornos hormonales de este periodo, y así hablamos de:

  • Premenopausia: abarca entre 2 y 8 años antes de la menopausia; las reglas comienzan a ser irregulares y más abundantes, con ciclos anovulatorios frecuentes; existe un importante riesgo de anemia debido a la importancia de los sangrados).
  • Menopausia
  • Posmenopausia: entre 1 y 6 años después de la menopausia.

Los síntomas que suelen producir los cambios hormonales no aparecen en todas las mujeres por igual, ni con la misma intensidad.

Los más habituales a corto plazo son:

Sofocos:

En primer lugar voy a explicaros el mecanismo por el cuál se producen. La disminución del nivel de estrógenos tiene un efecto directo sobre el hipotálamo, que es la parte del cerebro responsable de controlar el apetito, los ciclos de sueño, las hormonas sexuales y la temperatura corporal. Este descenso de hormonas confunde al hipotálamo (conocido como “termostato” del cuerpo), y el cerebro responde alertando al corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso para “deshacerse del exceso de calor” que ha interpretado. Y así, el corazón empieza a bombear más rápido, los vasos sanguíneos se dilatan para hacer circular más sangre y las glándulas sudoríparas liberan sudor para refrescar el organismo. Esto es un mecanismo fisiológico que se produce para liberarnos del calor que se produce de forma natural en verano, pero cuando se desencadena de forma brusca por causas hormonales es muy incómodo y además llega a impedir el adecuado descanso nocturno, pues muchos de ellos se dan durante la noche. Según algunos autores, en casos graves y en algunas mujeres, puede aumentar hasta seis grados centígrados la temperatura de la piel durante un sofoco.

Los sofocos, o bochornos, son uno de los síntomas más frecuentes. Son oleadas de calor que aparecen espontáneamente, durante el día o la noche, con aumento de sudoración y a menudo con palpitaciones. La frecuencia con la que se presentan puede ser desde una vez al mes hasta uno cada media hora, y pueden afectar hasta al 80% de las mujeres. En la mayoría de los casos solo dura un año (con tratamiento o sin él), aunque en un pequeño grupo puede mantenerse este acaloramiento durante más de cinco años. Lo habitual es que duren entre seis meses y dos años.

En la mayoría de las mujeres los sofocos son leves o moderados, pero alrededor del 10-15% los experimentan severos, por lo que suelen buscar ayuda médica.

Hay factores que favorecen la aparición de los bochornos. Es importante darse cuenta de cuál puede ser el factor desencadenante en cada mujer, y así evitarlos. Como desencadenantes generales de los sofocos, tenemos:

  • El estrés
  • La cafeína
  • Fumar: cuando la mujer es fumadora, los vasos sanguíneos pierden parte de su capacidad para disipar el calor, por lo que pueden sufrir bochornos severos.
  • Tomar alimentos picantes o calientes
  • Calor exterior
  • Saunas, bañeras de hidromasajes o duchas de agua caliente

Como medidas preventivas contra los bochornos es importante tener en cuenta:

  • Vestirnos por capas (blusa, rebeca, abrigo,…) y así según nos aumente el calor, podemos ir aligerándonos de ropa fácilmente. También es adecuado usar las prendas de algodón y evitar los cuellos altos, prefiriendo las camisas abiertas.
  • Cuando vayamos a reuniones, procuremos ir pronto para elegir los sitios más frescos.
  • Proveernos de ventiladores, abanicos o aires acondicionados según la necesidad.
  • El ejercicio, además de mejorar nuestra salud en general, también nos ayuda a controlar los sofocos. Si no hacemos mucho ejercicio, un buen comienzo es usar las escaleras en lugar del ascensor.
  • Reducir el estrés con adecuados ejercicios de relajación y con una buena planificación de nuestra actividad.
  • Tomar una dieta baja en grasas, pero hay que saber que perder demasiado peso o estar muy delgada, favorece o aumenta los sofocos.

Como tratamientos reconocidos como eficaces tenemos:

  • El empleo de la Medicina China con acupuntura y prescripciones de fitoterapia se ha mostrado muy eficaz no solo para el tratamiento de los sofocos sino también para otros problemas relacionados con la menopausia como los trastornos emocionales o del sueño. Su visión de la menopausia es muy especial. Ellos establecen los ciclos en la mujer en periodos de 7 años, y así hablan de la aparición de la regla a los 14 años (7 x 2= 14) o la del comienzo de la menopausia a los 49 años (7 x 7 = 49), y es en esta edad cuando se debilita lo que llaman Jing innato (es la energía esencial, que recibimos de forma hereditaria en el momento del nacimiento y que no puede ser aumentada), y así empieza a prevalecer el Jing adquirido (permite mantener la energía vital del organismo y es sintetizado por el cuerpo) sobre el innato; también se reducen los líquidos orgánicos, explicando muchos de los síntomas de la menopausia (sequedad vaginal, sequedad de pelo y de piel, etc). Y así tratan a cada mujer según su necesidad.
  • Entre los tratamientos tradicionales contra los sofocos nos encontramos con el aceite de onagra, raíz de regaliz, zarzaparrilla, menta verde, damiana, agripalma o ñame salvaje entre muchos otros. Es importante que nos dejemos aconsejar por un buen profesional que nos diga cuál puede ser el tratamiento más adecuado para nosotras, así como dosis y forma de preparación, para saber que nos va a beneficiar y no va a provocarnos daño, ya que muchas plantas contienen altos niveles de hormonas, y por ello hay que tenerles el respeto adecuado. Además, el término “natural” no siempre significa seguro, y hay algunas plantas que pueden ser dañinas. Por ejemplo, hay evidencias de que el uso de la hierba kava (que se ha prescrito para el tratamiento de la ansiedad y de los trastornos del sueño en la menopausia) puede causar daño grave al hígado.
  • Hay que tener precaución con el uso de los fitoestrógenos (estrógenos vegetales), y las mujeres que han padecido cáncer de mama deben evitar su uso. Muchas plantas contienen fitoestrógenos, aunque la más conocida es la soja (las isoflavonas de la soja son de amplia difusión y comercialización).
    Los efectos maravillosos de la soja en forma de leche o queso han sido muy comentados. Yo os recomiendo precaución. Se está estudiando más sobre sus efectos y no es oro todo lo que reluce. Se habla mucho ahora sobre la toxicidad de la soja. Si a eso le añadimos que su origen pueda ser transgénico, la situación se agrava. En otro artículo hablaré de la soja, sus derivados y todo lo que hasta ahora conocemos de sus beneficios y de su toxicidad, ya que hay mucha información contradictoria en ese sentido.

    Os mencionaré una planta que me gusta especialmente, y que es el Vitex agnus castus (árbol casto o sauzgatillo); es un arbusto de la familia de las verbenáceas que tiene una función equilibradora de los estrógenos, regulando la menstruación y las reglas desmesuradas o el espaciado de las mismas, así como también reduce los sofocos (pueden tomarse una cápsula o tableta cada doce horas, aunque dependiendo de la concentración que tenga el producto éstas dosis pueden variar. Leer los consejos de utilización del fabricante y siempre pedir asesoramiento).

Síntomas psicológicos:

Nerviosismo, ansiedad, falta de concentración o tendencia a la depresión.

Si usted está tomando tamoxifeno porque la intervinieron de un cáncer de mama, tenga precaución con los antidepresivos que tome. Consulte con su médico ya que algunos medicamentos para la depresión como el Prozac (fluoxetina), la sertralina, o la duloxetina por ejemplo, interfieren con la capacidad del cuerpo para convertir el tamoxifeno en su forma activa, lo que impide obtener todos sus beneficios.

Como tratamiento muy eficaz para estas alteraciones podemos usar Lúpulo (Humulus lupulus). Es natural de las zonas húmedas y frías de Europa, y se importa a otras partes del mundo para la producción de la cerveza. Esta planta se ha utilizado tradicionalmente como sedante. Trata el nerviosismo, la ansiedad, el insomnio, las palpitaciones o los dolores de cabeza debido a la tensión. Y como curiosidad mencionaré que el lúpulo calma o reduce el deseo sexual en el hombre, y lo aumenta en la mujer.

El Ginseng (Panax ginseng) se ha mostrado también muy eficaz para ayudar en la mejora del estado de ánimo o los trastornos del sueño, dando una sensación general de bienestar. Pero hay que tomarlo durante el tiempo adecuado y asegurarnos de que es panax ginseng. Es un producto caro y suele sustituirse por otros compuestos que anuncian como ginseng pero no es panax ginseng, o tener una cantidad tan insignificante del mismo que no serviría para nuestro propósito.

Tendencia a la obesidad: es muy importante, más aún que en otras etapas de la vida, una alimentación adecuada y saludable. Y si además sabemos combinar bien los alimentos, aportaremos al organismo mayor energía y controlaremos esa tendencia al aumento de peso que se da en este periodo. En otro artículo os hablaré de algunos aspectos que no solemos tener en cuenta a la hora de controlar nuestro peso. Nos ayudará saber que hay alimentos con un importante aporte de vitaminas y minerales que eliminamos de nuestra dieta porque pensamos que nos hacen engordar (y veremos estudios que demuestran que no es así).

Síntomas a medio plazo:

Cambios a nivel del aparato genito-urinario: En esta etapa como problemas a mencionar podemos encontrar la atrofia urogenital e incontinencia urinaria. En la menopausia el revestimiento de la vagina y los tejidos de la vulva pierden espesor y el flujo normal disminuye por la falta de estrógenos, o que se traduce en sequedad vulvovaginal. Para mejorar estos problemas hay unos preparados específicos para la zona genital realizados con Rosa de Mosqueta, que son muy efectivos. Se utilizan para aplicar en toda la zona vulvar.

Para facilitar las relaciones sexuales, que suelen ser molestas por la sequedad vaginal , pudiendo incluso provocarse erosiones y heridas en la mucosa por relaciones sin el uso de un adecuado lubricante, se recomienda utilizar algún gel específico compatible con la mucosa vulvovaginal, hidratante y que ayude a mantener el manto ligeramente ácido de la zona. Preguntar siempre al ginecólogo, ya que algunos productos (de amplia difusión) han provocado severas dermatitis en la zona (y muchas veces son los ginecólogos y no los farmacéuticos los que conocen el problema que pueden representar). Y si a pesar de tomar todas las precauciones notáramos irritación con su uso, hay que prescindir de él y preguntar al profesional, que nos aconsejará algún otro.

Para prevenir el problema de incontinencia se recomiendan realizar ejercicios de fisioterapia, que mantienen en forma el músculo pélvico.

Aunque no exista incontinencia de orina, es bueno realizar la fisioterapia para prevenirla, y si se tiene una incontinencia de esfuerzo, su realización la mejora de una forma espectacular. En otros tipos de incontinencia también hay una mejoría significativa.
Tratamiento: Os voy a dar de una forma muy resumida los ejercicios adecuados para realizarlos de manera continua y así evitar o disminuir los problemas de incontinencia que tanto incapacitan, física y psicológicamente a la mujer.

Es importante ejercitar los músculos del suelo pélvico durante al menos cinco minutos tres o cuatro veces al día. Si lo convertimos en una rutina, apenas nos ocupará tiempo, y notaremos una gran diferencia en el control de la vejiga. Estos ejercicios se pueden realizar de forma rutinaria sentada viendo el televisor, en el trabajo o al acostarse. Si se es constante, se puede notar la mejoría en 6 semanas. Deben ser practicados durante toda la vida.

Son los llamados ejercicios de Kejel y pueden realizarse sentada, de pie o tumbada, aunque al principio resulta más cómodo hacerlos tumbada, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Estos ejercicios también son muy convenientes para el hombre ya que son muy beneficiosos para la próstata, tracto urinario y su salud sexual ya que un porcentaje elevado mejora de la disfunción eréctil tras realizarlos de manera continua durante 5 o 6 meses.

Antes de empezar vaciaremos la vejiga. Luego hay que contraer el anillo muscular alrededor del ano, como si tratáramos de contener la salida de la orina. En un principio contaremos hasta tres y según vayamos practicando terminaremos contando hasta 10. Relajar la zona contando hasta tres (o hasta 10 según la evolución) y repetir varias veces (de 15 a 20 veces en cada sesión). Al principio buscar un lugar donde hacerlos relajadamente y practicarlos hasta asegurarnos que se realizan correctamente. No hay que aguantar la respiración y tener cuidado de no apretar los músculos abdominales, piernas u otras partes del cuerpo. Solo hay que apretar los músculos de la pelvis. Intercambiaremos la velocidad de los ejercicios y realizaremos unas contracciones lentas y otras rápidas en la misma sesión.

Alteraciones cutáneas:

Al déficit estrogénico, se le unen otros factores como la propia edad, la exposición solar o el tabaco. Aparecen arrugas y la pérdida de elasticidad se acentúa. También se ven alterados cabellos y uñas. Hay vitaminas y minerales fundamentales para la piel y el cabello y una adecuada alimentación es capaz de aportarnos todos los que necesitamos. Es importante no obsesionarse y entender que es una evolución natural, y que hay productos naturales que pueden ayudarnos mucho, como son el aceite de rosa de mosqueta, el de argán o el de sésamo. Además de alimentos como la uva, el pepino, etc que mejoran la elasticidad de la piel usados a nivel externo. Un día podemos hablar de todos esos productos. Proponed el tema si os interesa.

A largo plazo:

Osteoporosis:

El déficit de estrógenos produce una pérdida progresiva de calcio en los huesos. Afecta a más del 40% de las mujeres menopáusicas y conlleva un alto riesgo de padecer fracturas. Es un tema extenso e importante, del que hablaré en otro artículo, donde mencionaré aspectos relativos a la absorción del calcio que seguro os sorprenderán.

Tomar el sol unos 10-15 minutos al día para ayudar a la formación de vitamina D, que hará que el calcio ingerido en la dieta pueda asimilarse mejor.

Aumento del riesgo cardiovascular: es muy importante mantener unos hábitos saludables durante todas las etapas de nuestra vida, pero en la menopausia estos se han de reforzar, para que todas las complicaciones y riesgos que puedan derivarse de la menopausia sean los mínimos:

  • Tomar una dieta adecuada, variada, rica en nutrientes, vitaminas y minerales y pobre en grasas, evitando café, alcohol y bebidas de cola. Tomar de manera abundante frutas y verduras y al menos 3 ó 4 veces por semana legumbres, frutos secos y pescado (sobre todo azul).
  • Hacer ejercicio adecuado a la edad y al estado físico.

TERAPIA HORMONAL SUSTITUTORIA (TH).
La terapia hormonal sustitutoria que se utiliza es:

  • Estrógeno más progestina (es un progestágeno sintético que tiene efectos progestínicos similares a la progesterona) en mujeres con útero.
  • Estrógeno solo en mujeres sin útero (a las que se le haya extirpado quirúrgicamene), ya que el uso de estrógeno sólo en mujeres con útero favorece la aparición de cáncer de endometrio ( mucosa que recubre el interior del útero).
  • Hay diversos estudios que relacionan la terapia hormonal sistémica entre mujeres menopáusicas y los diferentes tipos de cáncer. También existe un mayor riesgo de cáncer en mujeres que ya han superado un cáncer de mama y reciben terapia hormonal. La terapia hormonal también puede aumentar el riesgo de otras afecciones graves como problemas cardiacos, trombosis, etc.

    Los médicos han llegado a la conclusión de que los riesgos de recibir terapia hormonal superan los beneficios en la mayoría de las mujeres, aunque se contempla en casos puntuales, como por ejemplo una menopausia precoz. Algunos investigadores opinan que es probable que en las mujeres más jóvenes los riesgos del uso de la terapia hormonal son menores y que los beneficios son mayores. Al contrario que lo que ocurre con las mujeres de más edad.

    Si se utiliza terapia hormonal para ayudar a aliviar síntomas como sofocos muy intensos y numerosos, la prescripción siempre debe ser la menor posible y el tratamiento no debe superar nunca los 5 años, ya que puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama, por lo que yo os aconsejo utilizar las alternativas que os menciono en este artículo, y tener paciencia, pues en general la duración de los sofocos suele ser solo de meses.

    3 comentarios

    1. Manuel dice:

      Es una explicación clara, sin renunciar al rigor. Enhorabuena.

    2. lucia dice:

      llevo 6 años de menopausia no mejora con isiflavonas no tomo nada pero tengo sofocos como el primer dia cada hora uno no me deja calidad de vida hay algo que me pueda aliviar natural

    3. Carmensana dice:

      Hola Lucia. Es cierto que a veces los sofocos son tan intensos y con tanta frecuencia que no permiten buena calidad de vida. En el artículo sobre la menopausia hablo de muchos remedios. Te aconsejo que vayas probando. Los hay solo con isoflavonas de soja, otros combinan otras plantas como el vitex agnus castus, la salvia, etc. Puedes probar solos o combinado. Cada cuerpo reacciona de manera distinta ante los mismos remedios, pero todos están probados que funcionan. Te deseo mucha suerte y que mejores.
      Un abrazo

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